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lunes, 17 de septiembre de 2018

      RENACERES 

Y despertó una mañana,
sin que nadie lo advirtiese,
lo hizo como siempre, sigilosamente, 
generando el milagro de la vida.

Instaló su luz donde yacían sombras,
sacudió con creces toda modorra,
despabiló la versatilidad 
de su policromía,
con los tonos de la magnificencia.

Embelleció cada intersticio,
hasta el cielo, otrora opaco y triste,
mutó hacia un celeste diáfano
mientras el sol desparramaba sus luces,
ahora más duraderas y fulgurantes.

Así es "ella", una magia eterna,
despide a la opacidad del invierno,
con renaceres que son su impronta,
¡bienvenida seas inefable primavera!.


Viviana Laura Castagno Fuentes








              MAMÁ PALMERA


Se yergue con aire de osadía,
posee un aspecto esbelto,
una cabellera dócil,
que fácilmente despeinan
la brisa imperceptible
o el indómito viento.
Su cuerpo es férreo,
resiste los embates todos,
permanece impávida, impertérrita,
aún cuando temporales
inesperados y desafiantes
parecen intentar doblegarla
sin poseer el éxito asegurado.
Pero, observándola día a día,
es comprensible la actitud,
la resistencia, la hidalguía;
no es cualquiera,
ella es una madre protectora,
alberga en sus entrañas
especies varias de aves
que la eligieron como vientre.
Por eso, a menudo,
cuando las inclemencias arrecian,
sabe arropar como nadie
a frágiles cuerpecitos ateridos
con sus plumajes humedecidos.
Es una cuna, un mullido almohadón,
un abrazo contenedor,
para tiernas avecillas
que supieron escogerla
al escuchar los latidos silentes
de su gigante corazón de "palmera".


Viviana Laura Castagno Fuentes.