Seguidores

jueves, 12 de julio de 2018


                  MI BRÚJULA 


Percibo que el mundo 
en el que habito, 
va en sentido contrario. 
O tal vez soy quién camina, 
por convicción, por la otra mano. 
No es bueno, ni es malo, 
es diferente, ni más, ni menos.

Jamás permitiré, a esta sociedad, 
que cada vez, me es más ajena, 
abyecta y maliciosa, 
me indique el  rumbo, 
defina lo que está de moda, 
o mutile las alas que llevo dentro. 

Me abstraigo de las mentes obtusas, 
de los hábitos y de los mandatos,
sólo me moviliza mi brújula interior,
ésa sí que jamás se equivoca, 
no daña y jamás traiciona. 

Dejar afuera al mundo,
no significa ser indiferente,
es ser genuina, tener coherencia, 
entre con lo que se piensa y siente. 

Es viajar hacia el occidente convencida, 
dejando atrás a un mundo violento,
ruidoso y cada vez más hostil,
que avanza masificado hacia el oriente.


Viviana Laura Castagno Fuentes.


        JARDÍN EN EL ALMA 


Las elegía, eran obras de arte, 
y lo eran, porque diseñaba, 
como si fuese pintora, 
un glamoroso jardín, 
que exhibía variedad, tonalidades, 
formas, en la belleza de sus flores. 

Le angustiaba el acto de cortarlas, 
porque cada tallo era el cuerpo, 
sentía una mutilación al hacerlo, 
y hasta escuchaba ayes de dolor, 
cuando en realidad sólo imaginaba. 

Poseía un alma tan dadivosa, 
expandía su dulzura por doquier, 
su jardín tenía un fin, un propósito, 
no deseaba ver, a ninguna flor, 
en impersonales jarrones perecer. 

Ella era feliz, compartiendo su vergel, 
la finalidad era perfumar, iluminar, 
la vida de quién tenía aposentada 
a la tristeza reflejada en la mirada. 

Pintora, tu cuadro era tu jardín, 
supiste, como no supo nadie, 
esbozar una obra magistral, 
con la primavera y su complicidad. 

Ambas, detuvieron por un instante, 
con exquisitas y delicadas flores, 
la desazón de muchos corazones, 
que se sintieron inmensamente solazados. 


Viviana Laura Castagno Fuentes