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martes, 3 de julio de 2018

          DESCONGELANDO ALMAS 

No temía al frío,ése que entumece,  
insensibiliza la piel del cuerpo,
hace tiritar como a niños 
y hasta castañetear los dientes.
Temía al peor de todos:
al de los sentimientos,  
que cala al alma y la petrifica. 

Le temía, porque el otro frío, 
se supera con abrigo,
con un té calentito 
o una fogata improvisada 
con maderas de pino vetusto 
que encontraría en su camino. 

Pero,cuando hay corazones cuajados,
inermes,necesitan 
un tiempo para curarse, 
para quitar esa coraza, 
que los incapacita con creces 
para amar y dejar amarse  

Era razonable su miedo, 
porque entregaba tanto,
no medía a quién, ni cuánto. 
Y un día,comprendió,con dolor, 
que el impávido mundo, 
seguía con su vida,
sin valorar un ápice
el corazón magnánimo que poseía. 

Ya no temas, asoman cambios, 
se descongelarán los témpanos,
caerán una a una,
las capas de hielo 
que los anestesian, 
y aparecerán corazones curados 
y en estado de pureza. 

Confieso, que tanta decepción, 
tendrá su recompensa.  
Volverás a sentir que 
poseer un corazón tan noble, 
desinteresado,dúctil, 
te habrá convertido 
en un ser humano extraordinario, 
tan especial, para perpetuarte en una poesía,
que alguien seguramente 
ya lo estará pergeñando. 


Viviana Laura Castagno Fuentes