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miércoles, 27 de junio de 2018


                 FIDELIDAD 


Duerme niño,duerme plácido, 
emprende tu viaje,
hacia tu planeta mágico 
donde habrá otros niños
esperándote en un mismo sueño. 

Descansa, sobre tu almohada, 
con relleno de estrellas fugaces, 
mientras viajas entre nubes 
sobre un delfín azul brillante. 

¿Sabías niño que los delfines 
son seres muy especiales?, 
hasta los consideran milagrosos ,
poseen una percepción única 
que los iguala casi con los humanos.

Duerme, has llegado a destino, 
hay una enorme ronda bulliciosa, 
con niños del todo el mundo riendo,
y un pastel de chocolate y fresas. 

Duerme niño, en tu planeta mágico, 
no hay dolores, ni peligro alguno, 
está habilitada la felicidad eterna, 
hay un sol diáfano y el día dura un año. 

Duerme, disfruta tu soñada aventura, 
en tu milagroso delfín emprenderás la vuelta, 
y aquí, en tu mundo terrenal, 
un compañero fiel como pocos 
está cuidando tu maravilloso sueño. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 




       PERDIDA EN LA VIDA 


Cuando niños, 
en nuestro hogar,  
nuestra primigenia escuela, 
degustamos los exquisitos 
y los primeros sorbos  
de educación, imbuídos en valores, 
que creíamos, serían eternos. 

La palabra, era garantía, era confianza, 
no se necesitaban papeles ni firmas, 
¿quién se atrevería a incumplirla 
si era la piedra basal de la vida?. 

Ser honestos, leales, bondadosos, 
integraban nuestro diccionario básico, 
eran paradigmas aprendidos en casa, 
que se complementarían más tarde 
en nuestro segundo hogar :la escuela. 

Pero, hoy , ya adultos, 
asistimos anonadados 
a un desbarajuste, 
están alterados los valores, 
ésos que nos elevan 
a seres humanos humanizados, 
y se imponen los códigos, 
como los denominan ahora, 
una confusión que me asfixia. 

No, no es nada fácil, 
comienza una pugna interna, 
dirimir lo que realmente somos, 
con lo que demanda el otro mundo  
aquél, al cual indudablemente, no pertenezco. 

Se siente como un arrebato, 
es como si talaran nuestro árbol, 
justo cuando estaba dando sus frutos, 
y se desmoronara inerme 
sobre nuestra casa. 

Entonces ¿cuál es el camino?. 
¿Vivir como lo siente el alma?, 
o ceder a los artilugios ladinos, 
con los que se regodea un mundo 
astuto, precario y perverso, 
para así menguar el padecimiento 
por poseer valores eternos y no códigos.



Viviana Laura Castagno Fuentes