viernes, 4 de mayo de 2018

            
     EL NIÑO, NUESTRO MAESTRO 

Cuando niños, somos  libres, 
genuinos, candorosos y la verdad es nuestro lenguaje, no hay mentiras. 
Es una etapa de aprendizajes,
pero también hay docencia implícita. 
Parece una contrariedad, así dicho,
ser niños docentes y aprendices.
La niñez transfiere sabiduría eterna al adulto que alguna vez seremos. 
¿Y por qué sofocamos cuando grandes tanta belleza?. 
Es como si intentásemos apagar la luz, que para siempre, encendió en el alma un niño con pureza.
Por eso, ya maduros , nuestra alma prístina nos grita, 
ella busca la ingenuidad perdida 
en algún recodo del camino, 
cuando apresurados por asumir el rol de adultos, 
extraviamos para siempre a nuestro maravilloso  niño : el alumno y el maestro del resto de nuestra vida.

Viviana Laura Castagno Fuentes