martes, 8 de mayo de 2018

              PROTECTOR VEGETAL 

El árbol está solo. 
Parece que espera con sigilo, 
que llegue en algún momento 
su protegido, su hijo casi, 
a quién servirá de cobijo. 
Le dará abrigo con sus ramas 
cual manos contenedoras, 
que protegen y calman. 
Porque sabe,
él es sinónimo de amparo, 
cuando hay tormentas en el alma, 
puede doblar su cuerpo de leña
encorvarlo hasta la tierra
hasta mutar en un hogar casi. 
Árbol magnánimo, 
percibe los dolores, 
su soledad fue pedagógica 
le dejó grandes lecciones. 
Sabe, como nadie, 
escuchar la voz de los vientos, 
enmudece cuando braman, 
se yergue renacido 
cuando hay calma. 
Árbol, un cómplice, un amigo, 
tu cobijo es el abrazo, 
envuelve compasivamente 
al desorientado caminante. 


Viviana Laura Castagno Fuentes