miércoles, 18 de abril de 2018

       PLAÑIDERO

El otoño desvistió
con suma delicadeza
el  cuerpo delgado y grácil
de un viejo y aterido sauce.

Despojado y sin aliento,
sus flacas ramas se mecen
parecen danzar al ritmo
de un vals que ejecuta el viento.

Tu vestidura ha mutado,
no hay verdores con nidos,
ostentabas tu elegancia
seduciendo al manso río.

Disipa ya tu tristeza,
nada dura para siempre
la desnudez es simiente
de pródigos renaceres.

Todo es cuestión de actitud,
tiempos mejores se acercan
tu cuerpo yermo y grisáceo,
parirá en breve al más bello árbol.

Viviana Laura Castagno Fuentes

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