martes, 6 de septiembre de 2016

EL REFUGIO

¿Estás triste, te inundó un océano de miedos?.
No temas, tengo un refugio aquí dentro, donde podremos acurrucarnos juntas y esperar a que arrecie la tempestad del afuera.
Ven ,toma mi mano , para que sientas cuánta paz y plenitud allí se aposentan.
Es como tener una plaza con juegos en un rincón del alma, sólo debemos cerrar los ojos y viajar por la senda de los recuerdos hasta reencontrarnos con nuestra infancia. Una vez allí, podremos jugar en los columpios, nos impulsaremos con ímpetu e intentaremos robar una nubecita vagabunda al cielo, mientras sentimos una suave brisa acariciar a nuestros cuerpos ataviados con vestidos vaporosos de tela broderie y gasa.
Luego te propongo subir a la calesita, donde nos esperan: un caballito quieto ; un bote lustroso, un avioncito azul metálico y un cisne elegante de cuello negro para que elijamos en cuál de ellos emprender el viaje.
Sí, lo intuyo, me dirás cuando bajemos, que estás mareada, un poco, pero sólo es cuestión de caminar cuidadosamente y superarás al rato.
Si aún quedan fuerzas, nos acostaremos sobre la gramilla prolijamente cortada, entre matas de flores de lavanda y miraremos hacia el cielo buscando las figuras que caprichosamente esculpen las nubes esponjosas.
¿Cómo estás, cómo te sientes?, espero haber sido una buena anfitriona, sólo deseaba que en la plaza que edifiqué en mi alma, te hayas sentido segura y reconfortada.
Si te parece bien, abre los ojos, podemos regresar al afuera, tal vez se apaciguó la borrasca y nos aguarda un iridiscente sol magnificente.



Viviana Laura Castagno