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sábado, 30 de enero de 2016

            MARIPOSA ANHELADA


No, nada debes temer etérea mariposa,
sólo deseaba sentir tu frágil cuerpo, 
tus alas sedientas de cielo y nubes 
entre mis trémulos dedos. 

Son esos misterios de la vida, 
que no tienen explicación, ni lógica, 
deseaba saber qué se sentía 
atrapar por segundos a una mariposa. 

La experiencia fue deliciosa , se sintió bien, 
un cuerpito delicado y frágil, meciéndose, 
reclamando su libertad, que por curiosidad
retuve entre mis manos por instantes
y lo convertí en goce. 


Viviana Laura Castagno Fuentes.