sábado, 30 de enero de 2016

JARDÍN SECRETO" 

Cuando la primavera vestía de gala a cuánto jardín o patio había alrededor de mi hogar, comenzaba para mí, la aventura más soñada. 
En la parte trasera que lindaba con mi casa, había un lugar que ocupaba media manzana fácilmente, era el jardín de una casona muy bella y habilitaba con creces mis habilidades como niña exploradora. 
El lugar era enorme, albergaba en sus entrañas una variedad increíble de árboles ; plantas diversas y las flores que eran la plenitud para mis ansias ilimitadas por las aventuras. 
Trepaba a los árboles todos, porque eran mi mayor desafío, miraba desde las ramas más altas la escenografía que ese bellísimo jardín desplegaba con inigualable elegancia. 
Estaba preñado de cítricos diversos ; bambúes altísimos y plantas que parecían estallar por la profusión de sus hermosísimas flores. 
Entre las diversas especies, había una flor que me fascinaba, aunque eran muy hermosas todas : se llamaba " glicina", sus racimos caían como en cascada y tenían el aroma más exquisito que la natura había preparado en algún laboratorio único y desconocido. 
Aún lo recuerdo, su perfume está impregnado en lo más profundo de mi ser, no puedo definirlo, porque para mí sigue siendo la fragancia más especial jamás lograda. 
Y así transcurrían mis días de niña, la generosidad de la primavera estallaba en colores, aromas y formas extrañas, en aquél hermosísimo jardín secreto que cobijó y enriqueció gran parte de mi bella infancia. 

Viviana Laura Castagno Fuentes.