sábado, 30 de enero de 2016

                 LA COMPLICIDAD 



Los últimos rayos de la luz del sol se filtran sutilmente entre el follaje, están diciendo adiós al día que comienza su retirada.

Tras este espectáculo inigualable, está aguardando su ingreso la otra protagonista maravillosa : la luna.
Ella viene a suplir a una luz imponente que se ha ido a otros lares, con la suya, más inadvertida, casi tímida, pero majestuosa al fin.
Tiempos de luz de luna ; suave; amorosa, insinuante y provocativa; nos induce a convertirnos en los arquitectos de nuestros sueños, los guionistas de toda la magia y los espectadores perfectos del producto de esa amalgama toda.
En nuestra mente comienza la creación, allí se gesta lo que viviremos, porque toda la belleza de la vida nace con nuestros pensamientos, aquéllo que pensamos, enriquece o envilece toda nuestra existencia.
Cuando la noche avanza, siento que menguan las capacidades visuales de las cosas, pero se fortalece la presencia del alma ; todo es perfecto, tal vez para ello alguien inventó la noche :para despertar la mirada profunda de un alma que durante el día está adormecida o abrumada por las tribulaciones que genera la cotidianeidad.
Bienvenida seas misteriosa noche, el alma se siente muy cómoda con tu compañía ; ella suelta las cadenas que la oprimen durante el día y comienza a liberarse a su antojo, entrega a la imaginación toda la capacidad para que cree sin bozales, sin prejuicios.
Así la percibo a la nocturnidad, es el momento oportuno para que mi alma desencadene su libre albedrío y mi mente es la constructora que materializa todo lo que ella le transmite.
Durante el día siento que ella está socavada y triste, pero cuando intuye la irrupción de la tenue luz de la luna, es la niña, mi niña de nuevo y emerge con toda contundencia para saciar sus ansias de juego y creación perpetuas.

Viviana Laura Castagno Fuentes.