sábado, 30 de enero de 2016

" AMOR QUE AÚN DUELE" 

Fuimos una gran historia de amor, de ésas que podrían perpetuarse en una película o plasmarse en un libro para deleitar por horas a esas almas sensibles y apasionadas. 
No fuimos un amor convencional, no, fuimos diferentes a todos e iguales también. Una mixtura entre lo autorizado y lo prohibido, sin el aval social, que por supuesto ni a vos, ni a mí, nos importó mucho. Porque nació así, avasallante, nos envolvió con sus osadías y nos silenció cuando las palabras se tornaban casi innecesarias. 
Supo que el cielo era el límite y varias veces lo cruzamos, pero aprendió también sobre restricciones que le fuimos inventando, una a una. 
Un gran amor, una historia que logró fusionar las lágrimas con las risas, se miraba en un futuro que auguraba tiempos de plenitud y complicidad convenidas. 
Pero algo, que no estaba en el guión que habíamos elegido, apareció sin dar cuenta y precipitó un final presuroso que abatió nuestras vidas para siempre. 
En segundos, se nos deshizo el sueño, aquél que bordamos con delicadeza extrema y no alcanzó a atisbar la luz siquiera. 
Sí, feneció entre nuestras manos, se quedaron desnudas, no pudimos asir a ese amor que sabía a flores silvestres y glamorosas. 
No pudo ser lo nuestro, no pudimos ser amor, se nos derrumbó el cielo y el dolor se aposentó omnipresente sin que tuviera permiso. 
Sólo quedan los recuerdos, ellos se empeñan en sobrevivir entre sus ruinas. Partiste, buscando la lejanía donde reconstruirte y yo aún intento recuperar nuestras risas, porque de risas genuinas lo habíamos construído y sólo encuentro lágrimas que no saben dónde derramarse. 

Viviana Laura Castagno.